5 feb. 2010

EXPRÉSATE: ¿CÓMO SUPERARLO?

Escrito por: Adriana Méndez



Es un hecho; cada uno, en algún lugar, a cualquier hora, en cierto día y por alguna razón, hemos pasado por momentos que consideramos como los más difíciles de nuestra vida. Etapas que parecen nunca acabar, no tener sentido, y mucho menos solución. Una cosa es decir “todo sucede por alguna razón”, y otra muy diferente es el preocuparse por el cómo superar lo que sucede.

Victoria Cusme, una mujer que perdió a su esposo después de 22 años de matrimonio por un ataque cardíaco, dijo que el sufrimiento que resultó de ello, la había hecho valorar más el amor.

Cuando escuchaba a las parejas pelear, algunas veces ella les hablaba, diciendo: Si yo fuese ustedes, no perdería mi tiempo en esto”. Con el tiempo, la mujer se dio cuenta que los momentos desperdiciados en nuestras vidas se hacen más preciosos cuando no se pueden repetir. “El sufrimiento cambia nuestra perspectiva de vida, pero depende de nosotros que nos haga amargados, o mejores seres humanos”, dijo.

Era casi imposible aceptar la partida de quien hace muy pocos minutos había estado junto a ella, y de repente se va para no volver. “Son momentos de dolor, no hay en ellos resignación ni palabra que consuele, todo parece terminar, todo”. No queda otra cosa que llorar para desahogarse de ese tremendo dolor, es tan terrible la partida de alguien que amas”, añadió.

Es evidente que al principio en el que perdemos algo que consideramos de valor, no encontremos las respuestas a nuestras preguntas: ¿Qué hice mal? ¿Por qué? ó ¿Por qué a mí?. Pero a pesar de ello, llegará el día en el que entendamos el por qué de aquel momento tan difícil de aceptar. Quizás no suene nada alentador, pero es innegable.

Y, ¿Cómo superarlo?


CRECIENDO EN MEDIO DEL SUFRIMIENTO

En un juego se pierde y se gana, es semejante a la vida, pero la vida es muchísimo más que un juego. Sin embargo, ver la vida como un juego que siempre se debe ganar, es vivir una falsa ilusión y una fantasía sin esperanza.

Si bien las posesiones materiales, el éxito profesional y las victorias personales son agradables y nos hacen sentir ganadores, duran, lamentablemente, sólo en esta vida. Luego, todas ellas quedan atrás.

Después de una trágica pérdida, es mejor mirar los recursos que todavía nos quedan, esto puede inspirarnos con esperanza a reconstruir el inicio de una nueva vida.

Estamos tentados a escoger entre dos opciones: o rehacemos nuestra vida, o permanecemos recordando el ayer. No hay más, solo dos opciones y una por elegir.

La vida se hace monotonía cuando hayamos felicidad tras felicidad, es por eso la importancia de algún momento de dolor, pues mucho sol sin lluvia provoca un desierto.
Ella está llena de momentos en los que nos encontramos abrumados, y es probable que las circunstancias que enfrentemos nos incomoden, pero son instantes que nos ayudan a ser más fuertes.

Como (Victoria Cusme) aquella mujer que perdió a su esposo inesperadamente, es hora de comenzar a hacer lo que se pueda hacer, lo que esté en nuestras manos y con lo que tengamos en ellas. Dios se encargará del resto.

Hoy, Victoria reconstruyó su vida y dice ser feliz junto a sus nietos. “Las razones de vivir ahora me sobran”, ahora entiendo por fin, que las cosas pasan por alguna razón, pues hoy hago todo lo que puedo para aconsejar a familias enteras o a mujeres abandonadas, viudas, solas, etc. Y estoy segura que si mi esposo no hubiese muerto, no lo haría. Mi deseo es arrancar una sonrisa de quienes lo necesiten, como yo hace mucho tiempo atrás, cuando no encontraba aliento alguno y mucho menos ganas de sonreírle a la vida. Creo que si todos actuáramos a través de nuestras experiencias para ayudar a los demás, el mundo sería totalmente distinto, habría más unión, prosperidad, quizás felicidad a pesar de todo, y menos niños llorando”, dijo finalmente.

Los problemas de la vida son demasiado duros para enfrentarlos solos, es alentador el saber que Dios está de nuestro lado, aunque no parezca. La superación de los momentos más difíciles, y el levantarse después de una caída, son los momentos que definen realmente al hombre triunfador.

Nuestras vidas no están determinadas por éxitos, sino por el deseo de superar los fracasos.

Dios no ha prometido que nuestra vida será fácil, pero sí promete sostenernos con Su brazo de amor. Él nos ayudará a ser valientes a través de dificultades extraordinarias con fe, esperanza y amor.

Todo tiene su tiempo, sin embargo, a todos nos gustaría más reír que llorar, pero sabemos que al aceptar los desafíos que se nos presenten, podremos influir a quienes todavía no sepan cómo hacerlo.

La aceptación de la pérdida es el mejor remedio para afrontar la situación del momento difícil. El reconocer que ya no está lo que estaba nos ayuda a palpar la realidad. Después de todo, el autoaliento es la mejor estimulación personal.

Comenzar por reconocer el sentido de lo que parece no tenerlo, es la solución en un tiempo sorprendente, inesperado, imprevisto, inadvertido. Sacar lo bueno de lo malo, es una primera gran iniciativa.

A medida que pasa el tiempo, todos creceremos en medio del sufrimiento.

“El día se fue, se puso el sol, de las colinas, del lago, del cielo; Todo está bien, descansa tranquilo, Dios está contigo.”
Daniel Butterfield

 


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