18 feb. 2010

LETRAS Y PINCELES

EXTRAÑOS EN UN TREN

Escrito por: Gabriela Pinasco



¿Sería usted capaz, bajo un sinnúmero de amenazas y acosos, de cometer un crimen?

Jamás había escuchado hablar de extraños en un tren ni de su (a la final) famosa autora, Patricia Highsmith; hasta que un día, un amigo mío que se encontraba en un intento de ver toda la creación cinematográfica del padre del suspense, Alfred Hitchcock, me mencionó la obra muy entusiasmado.

Busqué el libro en mi biblioteca antes de comprarlo, y ¡Bingo!

Mi opción de leer el libro en vez de ver la película como lo hizo mi amigo, fue indudablemente mejor. Recomendación; siempre que vayan a ver una película basada en un libro, es de muy buen gusto leer la obra, sea antes o después del film. De esta forma no nos perdemos de ningún detalle y disfrutamos de la combinación de dos grandes artes.

Extraños en un tren consta como uno de los maestros del crimen y el misterio ¡y vaya que si lo es! Comencé a leerla con la idea de un novela estilo policiaca como la tan aclamada “El nombre de la rosa” de Humberto Eco.

Y aunque no se trata de la búsqueda incansable de pistas para resolver casos de asesinatos, su trama atrae por la maraña de juegos psicológicos capaces de llevar a sus personajes a lo más extremo e impensable.

“El tren avanzaba impetuosamente, con ritmo furiosos y en entrecortado. Tenía que detenerse, cada vez con mayor frecuencia, en estaciones de poca monta donde permanecía unos momentos esperando con impaciencia la señal de volver a embestir la pradera”.

Guy Haines es un arquitecto con poca pero buena fama adquirida; que reside en New York junto a su pareja Anne. Para poder divorciarse del Karma de su esposa Miriam; viaja a su ciudad natal. En el viaje en tren conoce a Charles Anthony Bruno, un joven rubio y alto. El personaje de Bruno, siempre con una copa de licor en la mano, es un tanto perturbador y enclenque, sin mencionar su marcado complejo edípico.

En el corto lapso del viaje hablaron de todo; pero el suspenso dentro de la trama se origina cuando uno de estos dos extraños (Bruno) tiene la idea de matar a Miriam y librar a Guy de la miseria que ella le causaba; a cambio de que Guy asesine a la única persona que le hace la vida imposible, su padre. Guy lo toma como una broma, pero a lo largo del libro se van desencadenando una serie de actos enfermizos que le obligan a finalizar lo que comenzó como un juego.

Lo impresionante es como el protagonista roza la desesperación, y la presión termina condenándolo de por vida. El personaje de Bruno crea en el lector un profundo sentimiento de pena y soledad que intenta justificar sus atrocidades como berrinches de un muchacho.

La carga psicológica de que se encuentra dotada extraños en un tren, nos pone en los zapatos de Guy para sentir su desesperación, el acoso de la conciencia; las ideas metamorfoseadas de lo que en principio vemos como malo, pero luego se vuelve necesario. Es por esto que, como lector no juzgo la situación; me adentro en ella y la vivo.

Lo que comienza en condiciones fortuitas y algo absurdas se vuelve realidad y una horrenda pesadilla; la vida no es tan sencilla y nuestro pensamiento y actuar puede afectar el ritmo del mundo.

Dentro de la teoría del Caos, el Efecto Mariposa nos dice que: "El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo"… Espero que disfruten de un maravilloso libro y para quienes no gustan mucho de leer sino de ver, la película la pueden conseguir con facilidad debido a la reputación de su autor.



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