2 mar. 2010

RADIO Y TV: CRÍTICA

FRANQUICIAS EXTRANJERAS

¿ÉXITO COMERCIAL O FRACASO CREATIVO?

Escrito por: Ma. Cisne Guamán


Cierto sábado en la tarde, en el pasado feriado de carnaval (un pretexto más para poner al aire los mismos especiales, espacios de concurso y películas de siempre), miré un reconocido programa de entretenimiento, pero en versión ecuatoriana: “La Guerra de los Sexos”.

Me pareció peculiar, así que dediqué unos minutos en observarlo. Mismo estilo, similar escenografía, idéntico concepto. Sólo los animadores y el público eran distintos.

Los eventos se desarrollaban dentro de una comicidad, que si bien no era espectacular, trascendía de lo cotidiano y conseguía enganchar al espectador.

Criticar una posible falta de originalidad en ello, imposible. Estamos hablando de una franquicia, de modo que el canal negociante debe acoplarse a la idea original y no puede hacer grandes variaciones en su estructura, porque se cambia el concepto inicial del programa y ello no forma parte del contrato comercial que se celebra entre ambas partes. Recordemos que la televisión también es un negocio.

Sin embargo, ¿cuán provechoso es la adopción de estas franquicias en un país dónde hace falta impulsar la creatividad y la espontaneidad en producción nacional? Pienso que hay que trabajar más en ese aspecto. Llueven ofertas, el ‘marketing’ se dispara a la vez que el’ rating’, pero los contenidos no dejan de ofrecer algo más que un ‘remake’. Se percibe claramente una inestabilidad en cuanto a la creación y la carestía de mejores propuestas en el mercado nacional.

Hay muy buenos elementos, que combinados con autenticidad y familiaridad, hacen que el televidente, de alguna forma sienta que dichos programas lo describan tal cual es, y de esta manera, los haga parte de su rutina diaria. Nuestra idiosincrasia es así: adherimos a nuestras vidas todo aquello con los que nos sintamos plenamente identificados. Por ello los productores y responsables de la programación buscan algo que “pegue” y se quede en la retina del público.

Fortalecer estas ideas para que no se queden en simples aspiraciones es parte de la meta que no se deben proponer no sólo los productores, libretistas, directores, conductores y guionistas; también es parte de nuestra tarea y aporte como público consumidor.

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