22 abr. 2010

EXPRÉSATE

LA VIDA ES BELLA


Por: Gabriela Pinasco

He vivido y muerto varias veces, pero no hay nada más bello cuando morimos que desear la vida y nada más desdichado cuando vivimos que desear la muerte. Insensato, hipócrita y traidor el suicida, que en las noches sombrías bajo el manto de la cobardía, en perfidia desgraciada se quita la vida.

Había tenido una noche llena de risas y muecas, pero al despertar la carcajada final la da, como siempre, la suerte o llámese destino también . Había amanecido inconsciente fuera de casa en Cuenca, algo que tanto maltratado. Le llevaron al hospital y allí, el coma significó la esperanza, el cáliz que reposa en el borde del mesón; estaba a punto de derramarse…


Hacía 19 años mi padre quería que yo, aún en el vientre de mi madre, sea hombre para jugar con mi hermano mayor; vaya sorpresa la de una niña más en el montón. Recordar a la edad de 3 es difícil; pero según las fotografías aquella era la única edad en la que me abrazaba. Crecí, y ser la menor significaba obedecer los caprichos de mis hermanos mayores; él se había convertido ya en un hombre. Jamás le dije que le amaba… Me tomé en serio el papel de hermana menor, creo…

La noticia me cayó no como vaso, sino como búnker de agua fría. Pensaba que soñar a veces se vuelve tan real, que la vida se pierde en los deseos; ¿y cómo no? Si hasta una carta le escribí. A la semana pude viajar de Guayaquil a Cuenca, y con carta en mano a visitarle fui; pero él ya estaba casi e irremediablemente lejos, le dije que le amo, tan empapada la cara y tan seca el alma; para que minutos después, se pierda el maravilloso soplo... minuto después, se me fue. A veces creo que me esperó, la vida no se trata de pensar más sí de soñar.

Jamás he contado el dolor que comprometió el alcance de mis ideas, el dolor que significó perder algo que amo, pero mi punto es intrínseco y necesario, y me atrevo a nombrarlo para que todos y cada uno de ustedes se den cuenta lo que en realidad es vivir. Éste no es un canto a mi hermano, sino un tratado a la vida. Quién no ha sufrido no la conoce, ¿Qué sería de ella sin las lágrimas que empañan las memorias y riegan nuevas historias? El mundo está loco, es verdad, pero no hay nada mejor que estar loco de atar. Vibrar, cantar, no son terapias, son estilos que el ser humano debe llevar; cruzar el umbral de lo desconocido, bailar…

Seamos como cuando niños asombrados de las luces brillantes y parpadeantes, ¿acaso rutilar es sólo de estrellas? ¡Abran todos los ojos! Miren lo que hay más allá del espejo, miren los colores saltar, capturemos los instantes en que el ave emprende vuelo aunque sea para ya no regresar; capturemos las sonrisas que no paran de gritar. La feria de máscaras envuelve y entristece, quítense los antifaces y denle la cara al mundo; ¡no! ¡No se atrevan a parpadear! No vaya a ser que ser pierdan el canto del fénix sonar; no se vayan a perder a los árboles y mares susurrar.

No olviden sonreír, altos y resplandecientes con cada amanecer, atardecer, anochecer. No dejen pasar los detalles, Si llueve saquen su sombrilla y vean las gotas de agua caer. Un concejo, recuerden la canción “Singining in the rain”.

La vida se trata de sorprender, cuando no queda nada en el vaso es necesario volver a llenarlo; la gula es un pecado capital pero empacharse de risas va más allá de la satisfacción celestial. Amen con vehemencia, cada instante es hermoso. Piensen que la muerte es un amiga. Lo Desconocido tiende a asustarnos y encogernos, pero yo prefiero cantar: “te encontrare una mañana dentro de mi habitación y prepararas la cama para dos”.

Los cuentos son reales, el príncipe azul y la damisela existen; búsquenlos y no se dejen engañar por unos cuantos con dejo de amor. Las hadas pueden no tener alas pero vuelan aún más alto; los unicornios existen pero el cuerno por viejos se les cayó hace rato. La política y los que dicen: “vive la realidad”; tienen cerebros de maquina con los circuitos fuera de lugar. Las utopías son de verdad, están en los ojos de la persona que amas; en las manos de tus amigos; en la voz de los niños; en lo que no es nuestro, pero esta aí para mostrarnos que si ellos lo tienen, nosotros también podemos.

No piensen que estoy loca, es sólo una manera de actuar”. Cualquiera que despierte y se comportase como lo hiciera en sueños sería tomado por loco; entonces, que esperan para gritar: ¡yo estoy loco, loco de amor, loco por la vida; yo estoy loco de atar!

Mi hermano vivió la filosofía de la locura, y cuanto le agradezco por enseñármela; aunque se haya ido, ahora más que nunca sé que la vida no es un simple pasatiempo o un deber, la vida es bella, sí que lo es.



1 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando escribiste este ensayo y me lo dejaste leer la noche antes de discursarlo en clases, va a sonar exagerado pero lograste sacar de mi muchas lágrimas. Es tan exacto, tan perfecto,tan profundo, así lo sentí yo....Una Oda a la vida, a la muerte.....Algo que va más allá de una filosofía....Son pocos los que hacen alianzas con la locura....Son pocos los que llegan a vivir de verdad...!!!

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