14 mar 2010

NUESTRA SOCIEDAD

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER



Por: Julissa Suárez

El 8 de marzo de cada año se conmemora el Día Internacional de la Mujer, lo que es motivo de celebraciones, ceremonias, reconocimientos y agasajos para todas las mujeres que se desenvuelven en el área profesional; sin embargo hay mujeres que cada día desempeñan un trabajo extraordinario desde el anonimato, y lo que es peor, sufren de la violencia intrafamiliar, que causa el deceso del 65% de las mujeres en este país cada año.

Hablamos con una ama de casa, sencilla pero admirable que nos relata su historia. Porque cada mujer es un personaje.

“Glenda” trabaja cómo doméstica desde hace cuatro años para la misma familia, sin embargo ha pasado por diversas casas desempeñando las mismas tareas. Dulce y jovial, nos abrió las puertas de su casa para relatarnos su historia:

-Glenda, ¿De dónde eres?

-“Bueno, yo soy de San Vicente pero mis padres nos trajeron a vivir aquí (Ancón)”.

-¡En serio!, ¿O sea has pasado gran parte de tu vida en este pueblito?

-“Sí. La primaria la hice aquí y el colegio en Santa Elena. Luego me casé, mejor dicho me fui a vivir con el que fue mi esposo a Guayaquil. Luego regresé y desde entonces no me he movido de aquí”.

-¿Por qué regresaste?

-“Porque no pude seguir viviendo con mi esposo. Abandoné la casa de mis padres porque no tenía una buena relación con mi mamá, creyendo que así solucionaría esa situación. Estaba como embrutecida. Al principio todo era tranquilidad... Parecía que el amor no se iba a acabar Tuvimos a Miguelito, nuestro primer hijo; en esa época yo había conseguido un empleo como doméstica y mi esposo trabaja en cualquier ‘cachuelo’ que podía conseguir. Pero a él no le gustaba que trabajara porque era celoso así que comenzamos a tener problemas por eso”.

-¿Qué tipo de problemas?

-“Peleas por cualquier cosa… Era el pan de cada día… Para empeorar el panorama (se ríe al recordar que así se llamaba un popular programa radial), él había comenzado a beber mucho, así que todo era peor para mí”

-¿No pensaste en dejarlo?

-“Sí, pero él me prometió que iba a dejar de portarse mal conmigo, y cómo yo quería que mi hijo creciera al lado de su papá, decidí quedarme. Entonces salí embarazada de mi niña, Viviana. Y parecía que de verdad todo volvía a ser cómo al principio… Estuvimos un tiempo de ‘a buenas’. Él consiguió un empleo fijo de ‘cargador’ en la aduana. Mientras él trabajaba yo me quedaba en casa con los niños. Pero, un día de la nada comenzaron de nuevo los maltratos…”

-¿Y qué hiciste?

-“Pensé en abandonarlo definitivamente, pero pasó algo que no me esperaba: descubrí que iba a tener un nuevo bebé, no me quedaba ni un centavo de mis ahorros y no conocía a nadie que me pudiera ayudar… Él volvió a beber y para colmo yo sospechaba que me estaba siendo infiel… Estaba desesperada…”

-¿Y qué pasó después?

-“Fueron meses de angustia para mí. Un día lo llamaron para que trabajara en La Libertad y nos mudamos, pero la cosa seguía igual. Yo estaba al borde de un infarto y cada vez que él llegaba (a la casa) era un infierno. No me respetaba ni por estar embarazada, peor aún a los niños, por lo que decidí ir a poner la boleta de auxilio. Un día él se puso más violento que de costumbre porque le dije que iba a volver a trabajar…

Al oír mis gritos y los de mis niños, vino en mi auxilio una vecina con unos policías, y se lo llevaron detenido… A los pocos días ‘fui a dar’ al hospital porque el parto se me adelantó. Luego de tener a mi Manuelito (aclara que en realidad su nombre es Emmanuel porque todo lo sucedido le parecía una bendición de Dios), cogí mis cosas, a mis niños y regresé al único lugar donde estaría segura: la casa de mi padres… Desde entonces he estado tranquila, trabajando como puedo para sacar adelante a mi hijos y ayudar económicamente para los gastos de la casa”.

-¿Los chicos no volvieron a ver a su papá?

-“¡Claro! Él no estuvo detenido mucho tiempo y quiso volver a llevarnos con él. Pero esta vez no volví a confiar en él, ni los niños querían regresar. Él se unió a esta chica con la que estaba saliendo cuando estaba conmigo, y a ella le pasó lo mismo que a mí, sólo que ella aún sigue con él”.

-¿Sentiste rencor hacia ella?

-“La verdad es que mi situación con ese hombre ya era muy mala cuando ella comenzó a salir con él, así que no le guardo rencor alguno, porque él antes ya se había encargado de matarme el amor”.

-¿Crees que las mujeres que sufren del tipo de abusos cómo los que tu viviste deben denunciar a sus esposos a las comisarías?

-“Sí, lo más pronto que ellas puedan. No tienen que quedarse calladas y ‘aguantar tanto golpe’. Yo me atreví a hacerlo y conseguí salir de ese infierno. Ahora soy feliz en compañía de mis tres hijos y estoy trabajando duro para sacar adelante a mi familia…”



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