9 nov. 2011

La Amazonía: auténtica conexión con la naturaleza

Por: Belén Alcívar

Estuvimos 3 días sin luz, solo alumbrados por nuestras linternas y velas, sin agua caliente,  sin aparatos electrónicos. Al llegar al puente Cuyabeno, lo primero que Don Jorge, nuestro guía, nos dijo fue “no crean que van a un hotel 5 estrellas, esto es un campamento, donde los cuartos no tienen puertas, los baños tampoco y no hay luz eléctrica, así que lleven sus linternas para cuando llegue la noche.”
Campamento Amaro Lodge
Tal vez el resto de turistas sabían algo al respecto, pero yo y mi grupo de 3 amigos no conocíamos como era la Amazonía. En esta región del Ecuador se ha declarado por ley la prohibición de la construcción del cableado para el sistema eléctrico. Esto se trata de una ley planteada por el gobierno, la cual obliga a todos los habitantes de la reserva de Cuyabeno a utilizar paneles solares para producir energía.  Al llegar la noche todos deben esperar su turno para cargar sus cámaras y así cada día los paneles se cargaban de energía para ser utilizados al caer el sol.


El propósito de esta ley es sin duda alguna conservar la flora y fauna de Cuyabeno. Don Jorge comentó que lastimosamente ya no se trata de un bosque primario. Es decir que fue talado años atrás (1850) y recién por el año 1998 fue de clarada zona protegida bajo un sinnúmero de leyes, así lo declara el WRM (Movimiento mundial por los bosques tropicales) http://www.wrm.org.uy/paises/Amazonia/Ramos.html. Y pues estudios ambientales aseguran que el sistema eléctrico por medio del cableado solo ahuyentaría a los animales de la zona, lo cual sería fatal ya que gracias a la explotación de petróleo existente en la Amazonía , los derrames del mismo ocurren en ciertas ocasiones y son suficiente amenaza para este poblado.

Para llegar hasta esta hermosa reserva nos tomó casi un día de viaje. Cogimos un vuelo desde Guayaquil a Quito el 01 de noviembre. A la mañana siguiente (11H00) viajamos en la cooperativa Putumayo (la única que viaja al Oriente). Viajamos 8 horas seguidas hasta que al fin llegamos a Lago Agrio, la capital de la provincia de Sucumbíos, donde pasamos una noche en el hotel D Mario. Y fue recién en la mañana del 3 de noviembre que salimos hacia Cuyabeno. Nos tomó 2 horas hasta llegar al puente Cuayabeno. En este puente que era más bien un muelle tomabas los botes que en 2 horas y media nos dejarían en el interior de la selva:  en nuestro campamento donde nos hospedamos (Amaro lodge).

En Cuyabeno todo es muy sereno. Solo se pueden escuchar sonidos de insectos, aves y ciertos animales que ni siquiera podía reconocer sus sonidos. Esta es una región donde habitan cerca de 2.000 personas agrupadas en 24 comunidades. Aun se mantienen ciertas costumbres de sus tribus indígenas, pero una de las más conocidas es la tribu Siona. Ellos actualmente están civilizados, pero su alimentación, su léxico y estilo de vida siguen siendo aquellos ancestrales que conocemos de esta raza tan arraigada en nuestro país.

El clima en la Amazonía es un tema impredecible. Con una temperatura de 28 grados centígrados la humedad se hace presente todo el tiempo. La lluvia viene y va sin avisar al igual que el incandescente sol. A pesar de todo, la satisfacción de estar ahí entre tanta belleza y naturaleza transmiten una verdadera paz. A pesar de tantas limitaciones a las cuales no estamos acostumbrados, Cuyabeno era el lugar perfecto para todos los que nos encontrábamos ahí. La felicidad, amistad, alegría y diversión eran latentes en todos nosotros y sobretodo las ganas de conocer y aventurar más y más.

De repente, en todos nosotros hasta nació un espíritu ecológico. Pues el hecho de ver tanta belleza solo te provocaba un sentimiento de amarla y cuidarla y eso es justamente el fin de este tipo de turismo que promueve la reserva de Cuyabeno. Más allá de cualquier propósito, Cuyabeno intenta manejarse bajo el desarrollo sustentable, siendo así una prueba más de que la verdadera vida está en la riqueza de nuestra madre naturaleza y debemos respetarla y protegerla porque se trata de nuestra propia fuente de vida.

Vista de la reserva forestal desde el Río Cuyabeno
Fue realmente una experiencia única que valdría la pena repetir. Pero así mismo fue penoso darme cuenta de que a pesar de haber sido un feriado muy largo, no es una zona muy visitada. Los ecuatorianos somos los que menos visitamos la Amazonía, y pienso que teniéndola tan cerca nuestro podría ser considerado un pecado no visitarla si tenemos la oportunidad de hacerlo.

Vestimenta de la tribu Siona
SIONAS:
Idioma: Siona o paicoca, perteneciente a la familia lingüística Tucano Occidental. Siona significa "hacia la huerta" (sio=huerta; na=hacia).
Población: Aproximadamente 200 sionas en el Ecuador y 250 sionas en Colombia.
Ubicación: En el Ecuador los sionas se encuentran a lo largo de los ríos Shushufindi, Aguarico y Cuyabeno, en la Provincia de Sucumbíos. La Comunidad Siona de Puerto Bolívar se ubica dentro de la Reserva Cuyabeno, con títulos comunitarios de uso.
Desde 1972 hasta 1986, los territorios de los Siona-Secoya fueron devastados y manipulados por las compañías que extraen petróleo, a tal punto que los indígenas demandaron a Texaco por cerca de un billón de dólares en daños y perjuicios. El proceso continúa y la decisión final será tomada por cortes ecuatorianas.

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